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Dormir bien

A child sleepingEs muy desagradable, luego de pasar durmiendo cerca de seis a ocho horas, levantarse fatigado, como si solo hubiéramos dormido menos de tres horas. Esto puede ser por muchas razones como estrés, malas posiciones o abundantes sueños.

Sin embargo, pasamos por alto, y casi nunca tenemos en mente, que las fibras que componen nuestra ropa de cama y almohadas pueden incidir en la manera en que nuestro cuerpo descansa. Las fibras con componentes más químicos, como el exceso de poliéster en su composición, aumentan los niveles de estática de nuestro cuerpo, lo que reduce la liberación natural de energía y calor. También, la ergonomía de las piezas de cama, como las almohadas, son muy determinantes en la calidad del sueño.

Pero, hay más factores como los aparatos electrónicos en las habitaciones y el alto nivel de cableado cerca del espacio para dormir. Igualmente, la ventilación y la temperatura de las habitaciones; esta debe ser y fluir de manera natural, con el uso sutil de aire cruzado por ventanas o respiraderos.

Más sorprendente aún nos resulta saber que la decoración también juega su papel a la hora del descanso. Por ejemplo, las luces y los colores vibrantes son sistemas inconscientes de alerta para nuestro cuerpo.

Finalmente los hábitos, que cada uno de nosotros tiene, son elementos importantes de nuestro descanso. Una persona que acostumbra cenar e ir a dormir, no solo recarga su sistema digestivo, sino que además no le permite al cuerpo un descanso adecuado. Y como todo en la vida, los extremos no suelen ser los ideales, ya que también ir a dormir hambriento producirá el mismo efecto y una posible gastritis.

Entonces, dormir no es solo una cuestión de acostarse en la cama. Para un descanso efectivo, existe su ciencia. Por eso deseamos compartir estas claves trascendentales:

  • Los contrastes de luz juegan su papel fundamental. Cada persona es diferente, algunas descansan mejor en la oscuridad completa y otras adquieren mejor relajación en la penumbra. Escojamos el que más nos convenga.
  • Tener un lugar fijo para dormir, acostumbrándonos a que es ahí donde caeremos rendidos. Esa mala costumbre de estar un rato en el sofá hasta dormirnos y luego pasarnos a la cama corta por completo el trazo del sueño.
  • Tratar de no dejar pendientes. Aunque nuestro cuerpo duerma, nuestra mente continua trabajando en lo que quedó por hacer. Despejemos nuestra mente a la hora de acostarnos.
  • No convertir el dormitorio en oficina. Debe ser un santuario de descanso y relajación y no un centro de atención de labores.
  • Evitar la cafeína, pues nos coloca en estado de alerta.
  • Tomar, cuando se pueda, un baño relajante es un buen aliado.
  • Hacer ejercicio regularmente es un beneficio en cadena, combate tantas afecciones como el mal dormir. Pongámonos en movimiento.
  • ¿Hace cuánto no cambiamos el colchón? Esa también puede ser la clave de un mal descanso.

Finalmente... dulces sueños.

Licencia de Creative Commons©2012 Verdorama. Dormir bien por Mariana Sáenz está bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual. La autora ejerce el periodismo desde hace más de diez años, especializándose en temas de sostenibilidad, arquitectura, arte y tecnología. Es fundadora y presidente de Comunicación Dinámica, con la cual ha brindado asesorías y apoyado estrategias de mercadeo y comunicación a diversas empresas.


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